En el Reino del Silencio



Camino por los brazos de sangre del río presente. En núcleos dispares inspecciono mi estado y concluyo sereno que ella, graciosa, habita en infaustos terrenos. Depara mi escala violenta salidas, y raudo. Demencia elegida y humana razono en mi fango.

Las sombras que imperan visten la estadía. Los rayos, rehenes, consumen mis dudas. Los vastos refugios vecinos me escudan. La codicia legal de los uniformes me sirve de guía.

El calor de su ser recorre mi dermis y ojos de jueces persiguen mi vida. Los aleteos delatores de alados testigos…acelero mis pasos buscando guarida

Silbatos son fieras acusando presencia, e insulto a mis dioses por vagos esfuerzos. Fortuna traidora que agota mi tiempo y sin prejuicios desdicha mi herencia.

El cuerpo, honesto, solicita credenciales a Morfeo. Tengo nubes negras en el horizonte y los latidos al compás de un imperio persa. Se me agota la sangre, goteo a goteo. Las balas turistas hicieron un daño y las que residen imponen presencia.

La ley se presenta y brama justicia. Elijo mutarla y acallar sus mentiras. Buscan un freno, una pausa a mi tiempo. Es tarde e inútil. Me encamino al silencio.

Lejana y tirana ulula su risa. Ambulancia ¿de donde surges así, inaudita? Se lleva mi pasado y presente, no muerta… viva. Morfeo se mofa y Osiris osado reclama mi alma. Me llevan de prisa y yo llevo, conmigo, la sed de venganza.

Dorian Von Bibant (c)

0 comentarios:

Blogger Template by Blogcrowds